Camin 10 en la colección del museo

Con esta exposición el Museo Evaristo Valle quiere rendir homenaje, en el décimo aniversario de su fallecimiento, a uno de los artistas más importantes de la segunda mitad del pasado siglo en nuestro país, como fue Joaquín Rubio Camín (Gijón, 1929-2007), artista prolífico y multidisciplinar, Premio Nacional de Pintura y Premio Nacional de Escultura. Estuvo estrechamente ligado a Evaristo Valle (Gijón, 1873-1951), del que fue albacea testamentario, y a María Rodríguez del Valle, colaborando en el proyecto y posterior desarrollo de la Fundación Museo Evaristo Valle.

Testimonio de ambas afinidades son las íntimas piezas de la exposición, que se inicia cronológicamente en 1950 con los bocetos y el retrato inacabado de Evaristo Valle, así como los emotivos dibujos de Valle yacente que Camín realizaría meses después; amistad y emoción recogidas asimismo en el bellísimo texto que con motivo del fallecimiento y entierro del pintor escribiría Camín.

La amistad y el respeto de la fundadora del museo, María Rodríguez del Valle, hacia el joven artista continuaría. Así, en 1957, Camín inicia un retrato al óleo de María y en 1965 le dedica el relieve Subida. Ese mismo año María le encarga el retrato en bronce de su marido José María Rodríguez y Camín comienza a colaborar activamente en el diseño de diferentes elementos ornamentales del nuevo museo, como son entre otros el cerramiento exterior y la cancela del nuevo edificio, siguiendo los patrones de las “murias” tradicionales asturianas. Las maquetas de taller de estos proyectos se exponen por primera vez fruto de la generosidad de los herederos de Antonio Varela Meana, taller de metalistería gijonés del mismo nombre que trabajaría para Camín durante mas de 20 años.

Pieza no menos emotiva de la exposición es el cáliz, patena y cucharilla, en plata y oro, que Camín diseñaría en 1960 para la ordenación sacerdotal de su hermano Félix, realizada a partir de la fundición de elementos de una cubertería de plata aportada por los hermanos y del oro de las alianzas de sus padres. El cáliz acompañó al padre Félix durante más de medio siglo en su periplo de misionero en México. Tras su jubilación, decidió donar las piezas al museo, con el que mantuvo también una estrecha amistad que, tras su reciente fallecimiento, recordamos con afecto. De similar naturaleza se muestra la medalla de plata diseñada por Camín para la Primera Comunión de su hija Mónica.

Con motivo de la inauguración del Museo Evaristo Valle en 1983, diseñaría asimismo la medalla conmemorativa, que se expone con su boceto preparatorio, y realizaría en los jardines del museo una exposición de catorce esculturas ejecutadas expresamente para cada emplazamiento; cuatro de las cuales, más otras cuatro importantes aportaciones posteriores, se exponen permanentemente en los jardines y salas del museo.

Con la sección “Camín multiplicado” incorporamos la reciente donación de catorce pequeñas esculturas que alrededor de 1990 Camín produciría a modo de múltiples y trofeos, que en buena medida es elocuente de la extraordinaria versatilidad e importancia que sus investigaciones tuvieron alrededor del angular como elemento escultórico.

La exposición podrá visitarse hasta el 20 de enero de 2018

Fotografía: © Roberto Molinos: Retrato de Joaquín Rubio Camín, 1990. Copia de gelatina a la plata, 31 x 31 cm. Donación del artista.