Evaristo Valle en familia

EVARISTO VALLE EN FAMILIA

Si bien fue Enrique Lafuente Ferrari el primero en trazar un perfil biográfico completo del pintor Evaristo Valle y, por ende, de muchos miembros de su familia en su monografía La vida y el arte de Evaristo Valle, editada en 1963, sería María Rodríguez del Valle, sobrina del artista, quien primero comenzó a guardar y ordenar celosamente “documentación y tradición de nuestra familia del Valle y de Fernández Quirós”, pues, como ella misma escribió: “siempre hubo un familiar curioso, con gran estima, que con corazón e inteligentemente, comprendió es un honroso justificante de nuestros antepasados (…). No rompáis la tradición, podría ser importante. ¡No todo lo que brilla es dinero!, el arte, la bondad, la unión familiar, el pasar privaciones y saber sufrirlas, es lo que hacen los seres superiores. Que no deben estas normas de morir, porque es la gota que formará el sentir de los que vengan después.”

En 1981, María dejaría establecida en su testamento la Fundación Museo Evaristo Valle, con el objeto de “perpetuar la memoria del que fue gran pintor asturiano, su tío D. Evaristo del Valle, a fin de que las generaciones presentes o futuras puedan admirar, contemplar y estudiar obras representativas del mencionado artista.” Su esposo José María Rodríguez la asistió siempre en esta empresa, y en no pocas ocasiones mantuvo correspondencia con Enrique Lafuente Ferrari a propósito de las diversas ramas familiares que confluyeron en el artista y en el propio matrimonio Rodríguez: los Suárez Quirós, los Valle y los Rodríguez.

 Evaristo Valle en familia reconstruye, a través de veinte obras -pinturas, esculturas y dibujos-, datadas entre 1885 y 1979, así como de un nutrido conjunto de fotografías,  el entorno privado de Evaristo Valle mediante un género, el retrato, que no está representado de su mano en ningún otro centro museístico y solo muy escasamente en colecciones privadas, pues el pintor se prodigaría raramente en el mismo tras la temporada pasada en París como retratista de sociedad entre 1908 y 1911, ocupación que ejercería ocasionalmente también en Gijón cuando algún éxito expositivo aumentaba su prestigio a ojos de la burguesía industrial o indiana y favorecía los encargos de este tipo.

Además de dos emblemáticos autorretratos y las efigies de su madre, su abuela, alguno de sus hermanos, primos y sobrinos y del que fuera eminente filántropo y emprendedor Florencio Rodríguez y uno de sus hijos, se suman a la firma de Valle obras de Mauricio Tamargo, Juan Martínez Abades (1862-1920), Nicanor Piñole (1878-1978), Eduardo Pons y Ginestet, Antonio Luis (1901-1990), Manuel Hernández (1926-2004) y Joaquín Rubio Camín (1929-2007), excelente muestra de la vocación de mecenazgo e inquietud artística heredada a través de cuatro generaciones familiares

Gretel Piquer Viniegra

Comisaria

En la imagen: Fotografía anónima, Evaristo Valle, La madre del pintor, primer estado , c. 1905 Gijón. Archivo Fundación Museo Evaristo Valle