La obra de paso: Jueves de Comadres, c. 1921 (repintado c. 1948)

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LA OBRA DE PASO

Jueves de comadres

C. 1921, repintado c. 1948

Óleo sobre lienzo, 100 x 90 cm

Colección particular

La obra representa una tradicional merienda de Jueves de Comadres, el jueves lardero, inmediatamente anterior al Miércoles de Ceniza. La jornada tuvo gran importancia festiva en la región a principios del siglo XX, especialmente en Gijón y Pola de Siero. En la Pola, suponía el reconocimiento del papel de la madrina y éstas se desplazaban en compañía de sus ahijados a algún prau, para degustar una merienda típica de bollos preñaos, sidra y naranjas. En Gijón se caracterizaba, como relató Joaquín Alonso Bonet en sus Pequeñas historias de Gijón (del archivo de un periodista), por el “(…) jolgorio en la Fábrica de Tabacos y meriendas juveniles, o sea ‘comadrar’ en las afueras (…).”A partir del segundo cuarto del siglo, el festejo entró en decadencia y perdió sus características peculiares.

Si bien Jueves de comadres se integra en las visiones del ciclo carnavalesco del Antroxu previo a la Cuaresma -en un momento en que, hacia 1920, empezaron a escribirse los primeros estudios etnográficos sobre el Carnaval en la región-, la temática de las meriendas campestres de aldeanos acomodados había sido habitual en la obra de Evaristo Valle desde la primera década del siglo XX, en composiciones que representan una auténtica colección de frescos de la sociedad rural asturiana, como La merienda (c. 1905, Museo de Bellas Artes de Asturias, colección Pedro Masaveu) o El niño de las cerezas (c. 1905, colección particular). En ellos, los personajes, dispuestos como un friso ante el espectador, se superponen a paisajes donde la luz tamizada por las nubes incide arbitrariamente sobre algún punto en el último plano de la escena. No obstante, la importancia del motivo social en estos lienzos primerizos -los contrastes entre la mendicidad y la burguesía acomodada, las relaciones familiares o la religiosidad primitiva- fue perdiéndose durante el decenio de 1910 (Descanso, c. 1910, Museo Casa Natal de Jovellanos) y no parece evidenciarse en modo alguno en estas jiras campesinas a partir de la tercera década de la centuria (Domingo, c. 1920, Museo de Bellas Artes de Asturias; Merienda en el campo, c. 1921, colección particular).

Hacia 1948, Valle repintaría parcialmente Jueves de comadres. De la comparación del estado definitivo con el original del cuadro -conocido por una fotografía realizada en 1921 por el entonces cónsul de Cuba en Gijón, Francisco Pérez Cisneros-, puede apreciarse como el pintor actualizó las ropas de brillantes colores contrastados y modificó la complexión de algunas de las figuras dispuestas en grupos en el campo de la ermita. Así, la mujer de cabello rubio que habla con la madre o ama de cría que amamanta a un niño, que vestía anteriormente una pañoleta al cuello y el pelo oscuro recogido en un moño y era más corpulenta; al contrario que la joven del vestido púrpura, rematado en su origen por un encaje, sentada en el extremo izquierdo junto a un hombre antes moreno y que mostraba parcialmente su rostro, y ahora de pelo rojizo y perfil perdido. También varió la postura de la aldeana con pañuelo en la cabeza del lado derecho de la escena, antes asimismo de perfil perdido, y el ángulo de inclinación de la niña con dos trenzas a su lado; y eliminó la figura del hombre en pie y levemente inclinado hacia delante del corrillo situado en el plano medio de la composición.

En cuanto al fondo del lienzo, el artista redujo el tamaño del bloque de la iglesia y la altura de la espadaña, y modificó el pórtico. La arquitectura era muy parecida en su origen a las de la tipología de los valles de la orla costera de los concejos de Carreño, donde Evaristo pasó parte de su infancia, o Villaviciosa, paisaje muy grato al pintor a comienzos de la década de 1920 -¿tal vez inspirada en el Santuario de la Virgen de Lugás?-. Además de trasformar el ramaje de los dos árboles altos, hizo más frondosa la vegetación que asciende por la colina tras la portilla y también la que está junto al muro del templo, que no parece, no obstante, el habitual tejo.

Jueves de Comadres estará expuesta en el museo del 23 de febrero al 14 de mayo de 2017.

Gretel Piquer Viniegra

Gijón, febrero de 2017