{"id":36,"date":"2013-02-28T12:08:16","date_gmt":"2013-02-28T12:08:16","guid":{"rendered":"http:\/\/evaristovalle.com\/?page_id=36"},"modified":"2013-06-04T09:57:34","modified_gmt":"2013-06-04T09:57:34","slug":"biografia","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/evaristovalle.com\/en\/evaristo-valle\/biographical-outline\/","title":{"rendered":"Biographical Outline"},"content":{"rendered":"<p><strong>ESQUEMA BIOGR\u00c1FICO<\/strong><\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/player.vimeo.com\/video\/61644139\" width=\"500\" height=\"375\" frameborder=\"0\" webkitAllowFullScreen mozallowfullscreen allowFullScreen><\/iframe> <\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/vimeo.com\/61644139\">Museo Evaristo Valle<\/a> from <a href=\"http:\/\/vimeo.com\/user16300372\">Museo Evaristo Valle<\/a> on <a href=\"http:\/\/vimeo.com\">Vimeo<\/a>.<\/p>\n<p><strong>1873<\/strong><br \/>\nNace en Gij\u00f3n, el 11 de julio, Evaristo Valle y Fern\u00e1ndez \u00c1lvarez y Su\u00e1rez Quir\u00f3s, en el seno de dos viejas y honorables familias asturianas. [1]<\/p>\n<p><strong>1875<\/strong><br \/>\nA los dos a\u00f1os de edad dibuj\u00e9 unos mu\u00f1equitos, dibujos que mi padre llev\u00f3 siempre en su cartera de bolsillo.<\/p>\n<p><strong>1883<\/strong><br \/>\nViaja con sus padres, sus cinco hermanas y su hermano a San Juan de Puerto Rico, donde su padre es nombrado magistrado. All\u00ed bajo su direcci\u00f3n comenc\u00e9 a pintar sobre tablitas, todo lo que mi padre colocaba sobre la mesa: una botella, una copa, un pl\u00e1tano,\u2026<\/p>\n<p><strong>1884<\/strong><br \/>\nMuere mi padre. Dej\u00e9 de pintar y nos volvimos a Gij\u00f3n. (1885): A la escuela. Al instituto. A una casa de banca. A una refiner\u00eda de petr\u00f3leo y luego a una litograf\u00eda, por creer que me acercaba m\u00e1s a la pintura.<\/p>\n<p><strong>1897<\/strong><br \/>\nPrimeras caricaturas conocidas, publicadas en <strong>\u201cLa Saeta\u201d<\/strong>, de Barcelona.<\/p>\n<p><strong>1898<\/strong><br \/>\nMarcha a Par\u00eds, donde se gana la vida como dibujante lit\u00f3grafo, realizando caricaturas, historietas, chistes, ilustrando cuentos, realizando carteles,\u2026Entabla una emotiva amistad con el dibujante Daniel Urrabieta Vierge, anciano y paral\u00edtico. La imagen de la par\u00e1lisis de Urrabieta har\u00eda fuerte impacto en una personalidad hipersensible como la de Valle, que no lograr\u00eda desprenderse nunca del temor a una posible invalidez.<\/p>\n<p><strong>1900<\/strong><br \/>\nSe aleja del bullicio de la Exposici\u00f3n Universal de Par\u00eds, viajando por Holanda, B\u00e9lgica e Italia. Despu\u00e9s de la Exposici\u00f3n Universal afloj\u00f3 el trabajo en Par\u00eds. Me falt\u00f3 la litograf\u00eda, que era mi base. La cosa fue mal, muy mal. So\u00f1\u00e9 con el espectro de la miseria y amedrentado me volv\u00ed a Gij\u00f3n. (1902): A Madrid. Corro al Museo del Prado, a Toledo, a El Escorial. Era la primera vez que ve\u00eda este gran mundo de la Pintura. Para sostenerme al lado de tanta maravilla quise dibujar en alg\u00fan peri\u00f3dico y no lo he conseguido. Trabaj\u00e9 s\u00f3lo dos d\u00edas en un taller de litograf\u00eda; porque el tercero en vez de ir a la litograf\u00eda, me fui al Museo del Prado. Todo esto dur\u00f3 s\u00f3lo dos semanas porque a prisa me volv\u00ed a Gij\u00f3n, solicitado por una nueva litograf\u00eda que all\u00ed se instal\u00f3. En estos momentos, que para m\u00ed han sido muy largos me agitaba, me abat\u00eda una gran lucha interna, obsesionado por estas preguntas: \u00bfmorir\u00e1s sin haber sido pintor?, \u00bfolvidas el camino que tu padre te inici\u00f3?. Al fin me decid\u00ed. Dejo la litograf\u00eda, y en la guardilla de casa me pongo a continuar lo que hab\u00eda comenzado y suspendido a los diez a\u00f1os de mi edad: a pintar al \u00f3leo.<br \/>\nPrimeras obras expuestas en su ciudad natal. Realiza un buen n\u00famero de magistrales apuntes a la acuarela, gouache y pastel, t\u00e9cnicas que a partir de ahora se esfuerza en abandonar, intentando olvidarse de su facilidad para el dibujo, tan empleado hasta ahora en los trabajos serviles de las litograf\u00edas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>1903<\/strong><br \/>\nImparte clases de dibujo que alterna con su actividad de pintor, exponiendo nuevamente en Gij\u00f3n.<\/p>\n<p>Amistad con P\u00e9rez de Ayala, pintando para \u00e9l <strong>\u201cLa Paz del Sendero\u201d<\/strong>. Casi sesenta a\u00f1os despu\u00e9s escribir\u00eda \u00e9ste en el pr\u00f3logo de <strong>\u201cLa vida y el arte de Evaristo Valle\u201d<\/strong> de E. Lafuente Ferrari: \u201c\u2026Valle con facultades extraordinarias pintaba de cejas arriba\u201d.<\/p>\n<p>Exposici\u00f3n en el Instituto Jovellanos de Gij\u00f3n, donde es descubierto por Francos Rodr\u00edguez, director del \u201cHeraldo de Madrid\u201d, que queda profundamente impresionado por la obra y personalidad de Valle. Del encuentro con el periodista saldr\u00eda una pensi\u00f3n anual de 3.500 pesetas, que le conceder\u00eda el Ayuntamiento de Gij\u00f3n para trasladarse a Par\u00eds, as\u00ed como la amistad, meses m\u00e1s tarde ya en Par\u00eds, con Luis Bonafoux y Zuloaga, de los que tantos elogios recibir\u00eda.<\/p>\n<p>Comparte el estudio en Par\u00eds, con Crist\u00f3bal Ru\u00edz, de quien fue gran amigo.<\/p>\n<p><strong>1904<\/strong><br \/>\nEl Ayuntamiento le suprime la pensi\u00f3n, al rumorearse que Valle est\u00e1 en Nore\u00f1a, pueblo del interior de Asturias. En Par\u00eds, pinta Valle el cuadro que deber\u00eda enviar al Ayuntamiento: <strong>\u201cLa Promesa\u201d<\/strong>; dos figuras sobre un paisaje de Nore\u00f1a.<\/p>\n<p><strong>1905<\/strong><br \/>\nBonafoux visita a Valle en Par\u00eds para anunciarle que el \u201cSal\u00f3n Nacional\u201d le hab\u00eda admitido un cuadro y que su obra ser\u00eda expuesta en una de las m\u00e1s reputadas galer\u00edas de Par\u00eds, pero Valle, desalentado, hab\u00eda regresado a Gij\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>1907<\/strong><br \/>\nComienza a colaborar con sus amigos de <strong>\u201cEl Independiente\u201d y \u201cEl Noroeste\u201d<\/strong>, publicando peri\u00f3dicamente caricaturas y chistes. Un grupo de amigos<strong> \u201cintenta sacarle del ostracismo\u201d<\/strong> organiz\u00e1ndole una exposici\u00f3n en Gij\u00f3n, en la que predominan junto a un buen n\u00famero de retratos, cuadros de temas parisinos y asturianos, cargados todos ellos de una fina iron\u00eda social. El \u00e9xito de la exposici\u00f3n repercute muy positivamente en la moral de Valle, que decide volver a Par\u00eds.<\/p>\n<p><strong>1908<\/strong><br \/>\nTercera estancia en Par\u00eds, sin duda, la m\u00e1s holgada y rica en experiencias. Reencuentro con viejos amigos, como Crist\u00f3bal Ruiz y otros nuevos como V\u00e1zquez D\u00edaz o Modigliani. Realizar\u00eda un buen n\u00famero de retratos de encopetadas se\u00f1oronas, que tanto Luis Bonafoux como Garz\u00f3n, redactor de <strong>\u201cLe Figaro\u201d<\/strong> le facilitaban. Pintar\u00eda tambi\u00e9n retratos de tipos de los bajos fondos de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Desde Par\u00eds env\u00eda sus \u00faltimas caricaturas para <strong>\u201cEl Independiente\u201d y \u201cEl Noroeste\u201d.<\/strong><br \/>\nHace tablas en una partida de ajedrez con un extra\u00f1o emigrante ruso que resultar\u00eda ser Lenin.<br \/>\nEs un periodo desahogado y lleno de perspectivas optimistas.<\/p>\n<p><strong>1909<\/strong><br \/>\nExpone en el <strong>\u201cSal\u00f3n de los Independientes\u201d de Par\u00eds.<\/strong><br \/>\nSiente nostalgia de Espa\u00f1a, a la vez que desea revalidar ante los suyos lo que parece un triunfo logrado en el extranjero.<br \/>\nMarcha a Madrid, visitando por segunda vez el Museo del Prado y exponiendo en la Sala Iturrioz, con muy buena acogida. Expondr\u00eda aqu\u00ed sus primeras <strong>\u201cCarnavaladas\u201d<\/strong>, tema que de una profunda originalidad, riqueza pl\u00e1stica y misterio, ir\u00edan evolucionando hasta el final de sus d\u00edas. Aparecen igualmente los primeros temas de brujas.<\/p>\n<p><strong>1910<\/strong><br \/>\nDespu\u00e9s de una breve estancia en Gij\u00f3n, regresa a Par\u00eds, realizando retratos de una clientela bastante estable.<br \/>\nExpone nuevamente en el<strong> \u201cSal\u00f3n de los Independientes\u201d.<\/strong><br \/>\nLos principales marchantes parisinos empiezan a interesarse por su pintura. Su situaci\u00f3n empieza a ser holgada y esperanzadora.<\/p>\n<p><strong>1911<\/strong><br \/>\nSe le anuncia la grave enfermedad de su madre.<br \/>\nLa cosa va bien. Pero no as\u00ed la salud. Trastornos. No puedo cruzar las calles. Siento el v\u00e9rtigo del espacio. Los asfaltos, los suelos lisos me horrorizan. De este modo no puedo seguir en Par\u00eds. A Gij\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>1912<\/strong><br \/>\nLa enfermedad se ve agravada con la muerte de su madre. En casa bien; pero cuando pongo el pie en el portal me acomete una gran excitaci\u00f3n nerviosa y tengo que dar vuelta, escaleras arriba. Varios a\u00f1os as\u00ed, encerrado en casa y sin pintar. Pero en cambio no dejo de emborronar cuartillas. Ya que por mi enfermedad no puedo vivir en el mundo de fuera, con esto de escribir he inventado otro para m\u00ed s\u00f3lo y dentro de mi casa, que al cabo me resulta m\u00e1s interesante del que pudiera vivir en Gij\u00f3n, o acaso en Par\u00eds. Fruto de este periodo de inactividad pict\u00f3rica que se inicia, son un buen n\u00famero de obras literarias in\u00e9ditas, novelas y piezas de teatro, algunas iniciadas a\u00f1os atr\u00e1s, la mayor\u00eda incompletas y con varias versiones, todas ellas con infinidad de meticulosas correcciones. En esta producci\u00f3n, al igual que en su pintura, se fusionan con una gran sensibilidad e imaginaci\u00f3n un profundo lirismo y el sentimiento agridulce de lo humano, teniendo su producci\u00f3n teatral claras connotaciones surrealistas, donde las situaciones absurdas y disparatadas se suceden.<\/p>\n<p><strong>1917<\/strong><br \/>\nSu salud parece mejorar, viajando a Madrid, Toledo, Aranjuez y el Monasterio de Piedra. Participa con dos cuadros en la Exposici\u00f3n Nacional de Bellas Artes.<br \/>\nFruto de este viaje son una serie de apuntes al \u00f3leo de factura magistral, como la serie de <strong>\u201cLos Palcos\u201d, \u201cBoda arist\u00f3crata\u201d, \u201cElegantes de Gij\u00f3n\u201d, \u201cBaile de carnaval\u201d<\/strong>,\u2026Todos ellos con una fina cr\u00edtica de una sociedad de la que parece estar desenga\u00f1ado. Empiezan a predominar en adelante los temas de campo o aldea, lugares en los que el artista no sentir\u00eda adem\u00e1s los s\u00edntomas de su enfermedad.<\/p>\n<p><strong>1918<\/strong><br \/>\nExposiciones en Gij\u00f3n y Oviedo.<br \/>\nAmistad con Gerardo Diego y con Ortega y Gasset, con quien viaja por la provincia y a quien obsequia con una pintura. Ortega anima a Valle a mostrar su obra en Madrid.<\/p>\n<p><strong>1919<\/strong><br \/>\nEdita a sus expensas la novela <strong>\u201cOves e Isabel\u201d.<\/strong><br \/>\nMezquinas cr\u00edticas locales y el fracaso de las ventas hacen que Valle arroje al mar la edici\u00f3n.<br \/>\nExposiciones en Oviedo y Madrid.<\/p>\n<p>Lleva a la capital 55 obras, obteniendo una gran repercusi\u00f3n de medios de comunicaci\u00f3n y art\u00edsticos. Le compran cuadros, entre otros, Ignacio Zuloaga, Aureliano Berruete y Maniano Benlliure, este \u00faltimo para el Museo de Arte Moderno de Madrid. Expone tambi\u00e9n en Bilbao con id\u00e9ntico \u00e9xito. Conoce a Jos\u00e9 Franc\u00e9s, <strong>\u201cSilvio Lago\u201d, quien a trav\u00e9s de \u201cLa Esfera\u201d y del \u201cA\u00f1o Art\u00edstico\u201d,<\/strong> ejerc\u00eda una influyente labor de cr\u00edtico. El apoyo que Franc\u00e9s prest\u00f3 a Valle, ser\u00eda decisivo en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, llenando el vac\u00edo dejado por Luis Bonafoux.<br \/>\nA Gij\u00f3n. Pinto. Ya s\u00f3lo busco la totalidad de la visi\u00f3n: que las figuras, las cosas y los colores est\u00e9n donde deben estar y no ofendan a la vista; porque lo dem\u00e1s, aunque es mucho, en horas afortunadas nace espont\u00e1neamente del pintor, seg\u00fan creo.<\/p>\n<p>Con este nuevo aliento, entra Valle en una etapa muy fecunda, en la que pintar\u00eda buena parte de sus mejores obras, con temas de la mina, el mar, el campo,\u2026, logrando sus m\u00e1s atrevidas conquistas en las <strong>\u201cCarnavaladas\u201d<\/strong>, en las que da rienda suelta a una asombrosa libertad de movimiento, color, empaste y composici\u00f3n, a la vez que la elaboraci\u00f3n mental del cuadro se intensifica.<\/p>\n<p><strong>1920<\/strong><br \/>\nEnv\u00eda cuadros a la Exposici\u00f3n Nacional de Bellas Artes.<\/p>\n<p><strong>1921<\/strong><br \/>\nExpone en Gij\u00f3n una colecci\u00f3n de fotograf\u00edas de sus \u00faltimas obras, realizadas para ilustrar un libro biogr\u00e1fico que preparaba Jos\u00e9 Franc\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>1922<\/strong><br \/>\nExposici\u00f3n en el Palacio de Bibliotecas y Museos de Madrid, que Jos\u00e9 Franc\u00e9s se encargar\u00eda de organizar. Fue un gran \u00e9xito de prensa y asistencia. Un grupo de m\u00e1s de cien artistas e intelectuales ofrecen un banquete en su honor, firmando un pergamino que Valle conserv\u00f3 siempre en la pared de su estudio.<\/p>\n<p>Nueva exposici\u00f3n en el Instituto Jovellanos de Gij\u00f3n, que puede considerarse como una prolongaci\u00f3n del homenaje que recibi\u00f3 en Madrid.<\/p>\n<p><strong>1923<\/strong><br \/>\nAhora debe sentir Valle la necesidad de reconfirmar en el extranjero los logros conseguidos en su patria. Embala sus cuadros y se marcha a Londres.<strong> \u201c\u00a1Londres, Londres!, llave para entrar en Nueva York, hay que ir y que vean mis cuadros\u201d,<\/strong> comentaba antes de su viaje. Al ser preguntado en la aduana sobre el valor de sus lienzos, contestaba: <strong>\u201cprecisamente eso voy a saber ahora\u201d.<\/strong><br \/>\nConoce su obras P. G. Konody, prestigioso cr\u00edtico del peri\u00f3dico <strong>\u201cThe Observer\u201d<\/strong>, que publicar\u00eda seis cuadros junto con un art\u00edculo de presentaci\u00f3n en la revista <strong>\u201cDrawing and Desing\u201d.<\/strong><br \/>\nDeja los cuadros en Londres y regresa a Gij\u00f3n, mientras Konody le prepara la exposici\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>1924<\/strong><br \/>\nMe llaman de Londres. A Londres. Mr. P. G. Konody escribe el prefacio del cat\u00e1logo. Expongo en <strong>\u201cDorien Leigh\u201d,<\/strong> Konody me dedica en <strong>\u201cThe Obeserver\u201d<\/strong> un art\u00edculo fogoso. Su prefacio y este art\u00edculo han sido la causa de que todos los peri\u00f3dicos de Londres, y algunos de los condados, hablasen m\u00e1s o menos, de mis cuadros, (caso excepcional, me dicen) siguiendo a la una el criterio de Mr. Konody. Se habla de \u201cTate Gallery\u201d (donde est\u00e1n representados los grandes y los pocos a la vez, pintores modernos). Pero el tr\u00e1mite es largo. Los de este Patronato andan dispersos. S\u00f3lo se re\u00fanen una vez al a\u00f1o. Hay que esperar mucho. Me dicen que me quede. Que no salga de Londres. Pero yo no puedo. Me horroriza vivir en una gran ciudad a causa de mi enfermedad que de vez en cuando da cuenta de s\u00ed. A Gij\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>1925<\/strong><br \/>\nEl Museo de Bilbao le adquiere una obra.<\/p>\n<p><strong>1926<\/strong><br \/>\nConcurre con siete cuadros a una exposici\u00f3n de pintura asturiana, organizada por <strong>\u201cEl Heraldo de Madrid\u201d<\/strong> en el Palacio de Bibliotecas y Museos. Por la prensa s\u00e9 que mis cuadros han gustado.<\/p>\n<p><strong>1928<\/strong><br \/>\nDon Marcelino Garc\u00eda, paisano m\u00edo, armador y consignatario de buques en Nueva York, que tuvo noticias de lo de Londres, me escribe ofreci\u00e9ndome su casa. A Nueva York. Expongo en<strong> \u201cGainsborough Gallery\u201d.<\/strong> En la inauguraci\u00f3n, lleno el sal\u00f3n. Despu\u00e9s nadie, o casi nadie.<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n de la sala fue desafortunada, al encontrarse en una zona donde no acud\u00edan los interesados en pintura. La prensa de Nueva York se hizo eco de la exposici\u00f3n de un modo rutinario. Aqu\u00ed todo esto cuesta dinero, no es como en Londres. M\u00e1s sin embargo, <strong>\u201cThe Brooklyn Museum of Arts\u201d<\/strong> me adquiere un cuadro.<\/p>\n<p>Permanecer\u00eda tres meses en Nueva York, donde es obsequiado en diferentes ocasiones, pintando por encargo alg\u00fan retrato.<\/p>\n<p><strong>1929<\/strong><br \/>\nA La Habana. A casa de unos sobrinos m\u00edos. Expongo. Mucha y gran prensa. Y nada m\u00e1s; mis paisanos, que residen aqu\u00ed no han correspondido a mi visita. Todos escondidos. No s\u00e9 por qu\u00e9. No debo omitir , como contraste, mis diez d\u00edas en un ingenio de az\u00facar de Camag\u00fcey, invitado y obsequiado por un caballero cubano. Diafanidad. Luz. Reflejos. Transparencias. Negros. Negras. Figuras bell\u00edsimas. Maravilloso todo. Y a\u00fan m\u00e1s me conmueve el silencio que en estos campos reina.<\/p>\n<p>Regresa a Gij\u00f3n, pintando varios cuadros de temas cubanos.<\/p>\n<p>Descanso. Demasiado descanso. Sin querer me deslizo y caigo en una vida de gijon\u00e9s vulgar. No recuerdo el tiempo que dur\u00f3 este pecado. Aunque desde luego afirmo que puede contarse por a\u00f1os.<br \/>\nExpone simult\u00e1neamente en Gij\u00f3n en una muestra colectiva y otra personal, con objeto de recaudar fondos para el Ateneo Obrero.<br \/>\nLos cuadros de temas cubanos, reproducidos en<strong> \u201cLa Esfera\u201d<\/strong>, provocan una enojosa pol\u00e9mica en un peri\u00f3dico de La Habana.<br \/>\nA la Exposici\u00f3n Universal de Barcelona env\u00edo dos. Nada. Jos\u00e9 Franc\u00e9s mete uno m\u00edo en el lote que adquirir\u00eda para aquel museo.<br \/>\nComienza un periodo muy duro y largo en la vida de Evaristo, lleno de penurias econ\u00f3micas y desaliento vital.<\/p>\n<p><strong>1931<\/strong><br \/>\nSe instaura la Rep\u00fablica. Jos\u00e9 Franc\u00e9s, su protector y apoyo moral empieza a perder influencia.<\/p>\n<p><strong>1932<\/strong><br \/>\nObtiene una tercera medalla en la Nacional de Bellas Artes, certamen al que volver\u00eda a hacer env\u00edos en 1934 y 1936, sin que el jurado pareciera prestarle mayor atenci\u00f3n.<br \/>\nEs enviado a participar en la XVIII Bienal de Venecia.<\/p>\n<p><strong>1934<\/strong><br \/>\nEstalla la Revoluci\u00f3n de Asturias. Encerrado sobre s\u00ed mismo comienza a escribir <strong>\u201cEl S\u00f3tano\u201d<\/strong>, drama de dos actos, inspirado en estos acontecimientos que retocar\u00eda y terminar\u00eda en 1938.<\/p>\n<p><strong>1935<\/strong><br \/>\nCuatro a\u00f1os llevo en casa y sin pintar. Desde aquellos \u00faltimos d\u00edas de Par\u00eds, si no hay v\u00e9rtigo, de cuando en cuando, mis nervios lo inventan. Un escultor de Castro Urdiales, Zenobio Barr\u00f3n, que vive en Gij\u00f3n, por esta \u00e9poca, se me ofrece a acompa\u00f1arme. Le agradezco y le acepto el ofrecimiento. Porque con compa\u00f1\u00eda mis nervios, en la calle, no se alteran y el temor al v\u00e9rtigo desaparece. Paseos por el campo. Miro. Veo. Me exalto. Todo me admira. Con estas visiones lleno mi almac\u00e9n. Reca\u00eddas luego en el caf\u00e9, ajedrez.<\/p>\n<p>Monta con Barr\u00f3n un negocio de sepulcros, que Valle dise\u00f1ar\u00eda y con el que espera poder resolver su \u00ednfima situaci\u00f3n econ\u00f3mica. Barr\u00f3n desaparece y Valle asustado regala el taller al operario.<br \/>\nCon este fracaso en la industria levanto mi cabeza, miro de nuevo y vuelven a impresionarme las cosas s\u00f3lo y \u00fanicamente por su l\u00ednea y su color.<\/p>\n<p><strong>1936<\/strong><br \/>\nComienza la Guerra Civil espa\u00f1ola. Sobresaltos. Hambre. Me respetan. Me compran un cuadro. Seguramente, hoy, en Rusia. Quieren llevarme a Francia. El barco, aqu\u00ed, en el Puerto de<strong> \u201cEL Musel\u201d<\/strong>. Me opongo rotundamente. \u00a1Alarma!. Todos corren despavoridos al Musel y a mi de dejan en paz. \u00a1Qu\u00e9 d\u00edas!. Como los que se viven en todas las tierras cuando la revoluci\u00f3n desenfrena la brutalidad, los odios y las venganzas.<\/p>\n<p><strong>1938<\/strong><br \/>\nTermina su drama<strong> \u201cEl S\u00f3tano\u201d.<\/strong><br \/>\nAl campo a respirar. Miro. Examino. Pienso: \u201cel natural a la vista est\u00e1. Se nos ofrece abierto, generoso. Para pintar bien es precioso saber ver. El que de verdad sabe ver es posible que deje de mirar un paisaje porque le interese m\u00e1s la vieja pared de una tapia, en la que descubre y ve las l\u00edneas sublimes y colores delicad\u00edsimos, que en alto grado superan a los del paisaje\u201d. Pinto al cabo. No vendo. Mi situaci\u00f3n econ\u00f3mica desciende a un nivel muy bajo. Un primo m\u00edo me dice que pinte cosas peque\u00f1as, que \u00e9l las vender\u00e1 en Oviedo. Pinto m\u00e1s de ochenta, unas buenas, otras malas. Las va vendiendo poco a poco, en cuatrocientas pesetas cada una. Con este goteo mi situaci\u00f3n econ\u00f3mica se equilibra.<\/p>\n<p>Las dificultades econ\u00f3micas le obligan a cortar y reutilizar en peque\u00f1as obras, importantes pinturas anteriores.<\/p>\n<p>Al irse alejando el trauma de la guerra, su salud empieza a mejorar paulatinamente, a la vez que su existencia se va haciendo m\u00e1s recogida; encerrado en su estudio, rodeado de sus colecciones de conchas tra\u00eddas por su padre de Filipinas y objetos entra\u00f1ables pertenecientes a sus antepasados, en la compa\u00f1\u00eda de su hermano Antonio, a quien amaba entra\u00f1ablemente.<\/p>\n<p><strong>1944<\/strong><br \/>\nEs invitado a exponer en una nueva sala de Madrid. Acepta, despu\u00e9s de asegurarse que Solana y Zuloaga le hab\u00edan precedido. El permanecer\u00eda en Gij\u00f3n. S\u00f3lo se vende un cuadro, m\u00e1s, sin embargo, confieso que esta exposici\u00f3n me ha sido de provecho. Porque desde entonces recibo muchas visitas y vendo casi todo lo que pinto a precios que me satisfacen.<\/p>\n<p>Valle empieza a ser descubierto por el coleccionismo, sus cuadros son buscados por las principales colecciones, las cotizaciones aumentan. El reconocimiento, lento y tard\u00edo, le empezar\u00eda a llegar por esta \u00fanica v\u00eda. Recibe con recelo a sus compradores, va mostr\u00e1ndoles obras menores. S\u00f3lo cuando a la insistencia se une un destello de especial respeto o de singular inter\u00e9s en el comprador, Valle busca entre sus tesoros ocultos alg\u00fan cuadro excepcional.<\/p>\n<p>Realizar\u00eda alguna otra exposici\u00f3n en Madrid y Asturias, pero ya no asistir\u00eda personalmente. Sus salidas se limitar\u00edan a alg\u00fan breve viaje por el interior de Asturias, alg\u00fan paseo por el muelle o al desplazamiento a la finca que sus familiares ten\u00edan en Somi\u00f3, sede de la actual Fundaci\u00f3n Museo Evaristo Valle, que su sobrina Mar\u00eda Rodr\u00edguez del Valle, el mismo a\u00f1o de su muerte, en 1981, quiso dejar constituida.<\/p>\n<p><strong>1946<\/strong><br \/>\n(3 de Septiembre de 1946): Me visita el se\u00f1or Lafuente Ferrari\u2026Poco tengo que ense\u00f1arle. Bien lo siento\u2026Yo ya le conoc\u00eda de nombre. Un sobrino m\u00edo me habl\u00f3 muchas veces de sus conferencias. Luego Vig\u00f3n y Coto. Pero ahora que he terminado la lectura de su libro; <strong>\u201cBreve historia de la Pintura Espa\u00f1ola\u201d,<\/strong> ya le conozco del todo. Sus profundos conocimientos sobre pintura, su vista certera, su delicadeza y su serenidad de juicio tan magistralmente expresados, me admiran. Esta fecha es para mi memorable, la apunto como la segunda; para seguir el orden del tiempo, porque la primera es el 5 de Julio de 1923, d\u00eda que Mr. P. G. Konody vi\u00f3 por primera vez mis cuadros. En el vac\u00edo que suele rodearme yo me emociono cuando oigo una voz armoniosa o cuando surgen unos ojos que ven como los m\u00edos. Estas fechas deben anotarse.<\/p>\n<p>Lafuente Ferrari solicitar\u00eda a Evaristo Valle un breve bosquejo de su vida, que le enviar\u00eda poco tiempo despu\u00e9s, con el t\u00edtulo de<strong> \u201cAlgunos datos de mi vida\u201d.<\/strong><br \/>\nPor estas fechas somete Valle a revisi\u00f3n buena parte de su producci\u00f3n anterior, a la vez que realiza obras extraordinarias como \u201cLas tres brujas\u201d, \u201cMi amigo Pedro el pescador\u201d, \u201cEn la fuente\u201d\u2026, obras cargadas de misterio, sabidur\u00eda y gran riqueza crom\u00e1tica.<\/p>\n<p>El escultor Manuel Laviada, realiza el busto de Evaristo Valle.<\/p>\n<p><strong>1947<\/strong><br \/>\nAlentado por la visita de Lafuente Ferrari, vuelve a entrar Valle en una etapa de creaci\u00f3n fecund\u00edsima; pintando con una energ\u00eda y una libertad asombrosas, en la que nada es desde\u00f1able en su pintura.<\/p>\n<p><strong>1949<\/strong><br \/>\nParticipa en el I Sal\u00f3n de Navidad de Gij\u00f3n, al que Lafuente Ferrari asiste invitado a pronunciar una conferencia.<\/p>\n<p>\u201c\u2026No creo adular a lo que pudi\u00e9ramos llamar el patriotismo asturiano si digo ahora que para mi Evaristo Valle es una de las mas altas y exquisitas personalidades, no s\u00f3lo del arte espa\u00f1ol contempor\u00e1neo, sino quiz\u00e1s de todos los tiempos\u201d. Su pintura se hace menos mat\u00e9rica, sin duda ante la necesidad de pintar deprisa. Retoma con nuevo estilo asuntos de toda su producci\u00f3n; damas parisinas, negros, partidas de ajedrez, carnavaladas, marineros,\u2026a la vez que afronta con enorme lucidez obras arquet\u00edpicas como <strong>\u201cEl poeta\u201d, \u201cEl futbolista\u201d, \u201cEl jesuita\u201d\u2026<\/strong><\/p>\n<p><strong>1950<\/strong><br \/>\nInstado por Lafuente Ferrari, trabaja ardorosamente en este \u00faltimo a\u00f1o de su vida en escribir<strong> \u201cRecuerdos de la vida de un pintor\u201d<\/strong>, de los que s\u00f3lo podr\u00eda completar 25 cap\u00edtulos.<\/p>\n<p><strong>1951<\/strong><br \/>\nEl 29 de Enero, a los 77 a\u00f1os, v\u00edctima de una corta enfermedad, muere, en una tarde gris y fr\u00eda, un hombre bueno, \u201c\u2026de alma sensible y delicada que, en su vida honda y aparentemente oscura, logr\u00f3 expresar sus profundas y l\u00edricas intuiciones de artista en una obra que respetar\u00e1n los a\u00f1os\u201d<strong> [2].<\/strong> No podr\u00eda ver, como, d\u00edas despu\u00e9s, el pueblo de Gij\u00f3n inauguraba en su parque el monumento que le realizara Laviada. Tampoco conseguir\u00eda ver impreso su drama \u201cEl S\u00f3tano\u201d, ni asistir\u00eda al homenaje que se le preparaba en su ciudad natal\u2026<br \/>\nEl destino, con terrible insistencia, le priv\u00f3 de todo halago.<br \/>\n_______<br \/>\n[1] Los textos en letra cursiva negrilla corresponden a Algunos datos de mi vida, biograf\u00eda breve escrita por Evaristo Valle en 1946.<br \/>\n[2] Enrique Lafuente Ferrari, La vida y el arte de Evaristo Valle, Diputaci\u00f3n Provincial de Oviedo, Asturias, Oviedo, 1963, preludio p\u00e1g. 19.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESQUEMA BIOGR\u00c1FICO Museo Evaristo Valle from Museo Evaristo Valle on Vimeo. 1873 Nace en Gij\u00f3n, el 11 de julio, Evaristo Valle y Fern\u00e1ndez \u00c1lvarez y Su\u00e1rez Quir\u00f3s, en el seno de dos viejas y honorables familias asturianas. [1] 1875 A los dos a\u00f1os de edad dibuj\u00e9 unos mu\u00f1equitos, dibujos que mi padre llev\u00f3 siempre en su cartera de bolsillo. 1883 Viaja con sus padres, sus cinco hermanas y su hermano a San Juan de Puerto Rico, donde su padre es nombrado magistrado. All\u00ed bajo su direcci\u00f3n comenc\u00e9 a pintar sobre tablitas, todo lo que mi padre colocaba sobre la mesa: una botella, una copa, un pl\u00e1tano,\u2026 1884 Muere mi padre. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":21,"menu_order":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","template":"","meta":{"footnotes":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/evaristovalle.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/36"}],"collection":[{"href":"https:\/\/evaristovalle.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/evaristovalle.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evaristovalle.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evaristovalle.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36"}],"version-history":[{"count":49,"href":"https:\/\/evaristovalle.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/36\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":415,"href":"https:\/\/evaristovalle.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/36\/revisions\/415"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evaristovalle.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/21"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/evaristovalle.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}