La aventura americana, 1870-1876. Fotografías de Thomas C. Roche en la colección del Museo Evaristo Valle

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(Desde el 27 de marzo al 27 de junio de 2021)

Esta exposición reúne un conjunto de veintiocho albúminas originales positivadas en Nueva York en la década de 1870 y llegadas a manos de la familia del pintor Evaristo Valle (1873-1951) en el último tercio del siglo XIX. La colección terminó por integrarse en los fondos fotográficos del archivo del Museo Evaristo Valle, que abarcan los siglos XIX y XX, desde la invención del daguerrotipo, y cuya riqueza continúa en su mayor parte desconocida para el público. Las imágenes no presentaban ninguna firma, sello o marca del autor o editor, por lo que parecía difícil arrojar luz sobre la identidad de su artífice. No obstante, el excepcional valor artístico y documental de las vistas fue determinante para que, a comienzos de 2020, se iniciase una investigación en profundidad sobre las mismas, que ha permitido atribuirlas uno de los grandes fotógrafos del siglo XIX americano: Thomas C. Roche (1827-1895).

Nacido en Irlanda y establecido en Nueva York como agente de compañías marítimas transatlánticas, Thomas C. Roche comenzó su dedicación a la fotografía hacia 1858, combinando desde un primer momento las cuatro facetas que harían de su carrera una de las más destacadas en el panorama artístico y técnico de Estados Unidos durante la segunda mitad de la centuria: el trabajo fotográfico de campo, la investigación en el laboratorio, la fabricación de equipos y la edición.

En 1862, y en medio de una auténtica fiebre en Norteamérica por las vistas estereoscópicas que creaban la ilusión óptica de una imagen en tres dimensiones, Thomas C. Roche comenzó a vender sus negativos a E. & H. T. Anthony & Co., empresa liderada por los hermanos Edward (1819-1888) y Henry Tiebout Anthony (1814-1884), que se había convertido en la mayor productora y proveedora de equipos y suministros fotográficos del país y parte de Europa. Una selección de estas tarjetas estereoscópicas realizadas por Roche, procedentes también de la colección del Museo Evaristo Valle, puede contemplarse asimismo en la exhibición.

Diez años antes, el colodión húmedo había revolucionado la técnica de la captación de imágenes frente a los largos tiempos de exposición del daguerrotipo y su carácter de pieza única, pero la necesidad de sensibilizar y revelar las placas in situ obligaba a los fotógrafos a cargar con complejas y pesadas impedimentas en carretas y a desplegarlas en tiendas de campaña, en difíciles condiciones de calor, humedad o temperaturas bajo cero.

Con su carromato y durante los primeros años de la guerra de Secesión, Roche formó parte en algún momento del famoso “Cuerpo Fotográfico” de Mathew Brady (1822-1896), compuesto por hasta veinte unidades móviles destacadas a la vez sobre el escenario bélico; y, en 1864, consiguió un contrato directo con el ejército de la Unión, que le permitió tomar la última, más extensa y exhaustiva serie fotográfica de un campo de batalla en el frente de Virginia, apenas seis días antes de la rendición confederada.

El prestigio obtenido con sus imágenes de la guerra le valió a Roche la contratación definitiva como jefe del equipo de fotógrafos de E. & H. T. Anthony & Co. y, recién inaugurada la vía férrea transcontinental en 1869, comenzó a realizar campañas fotográficas, cubriendo más territorio americano a lo largo de su trayectoria que cualquiera de los célebres cameraman de la época: Andrew Joseph Russell (1829-1902), Carleton Watkins (1829-1916), Timothy O’Sullivan (1840-1882) o William Henry Jackson (1843-1942), entre otros.

Entre 1870 y 1876, las vistas de Roche, quien trabajaba a la vez con una cámara para tomas simples y otra para imágenes estereoscópicas, abarcaron toda la geografía estadounidense, de este a oeste y de norte a sur: las líneas de la Central y la Union Pacific, Utah, las Rocosas, la costa de California, Yosemite, Niágara, Nueva Hampsire, Nueva York, Washington, Georgia, Florida, Tennessee… De estas localizaciones, la colección del Museo Evaristo Valle atesora y expone veintiocho tomas únicas de la vía férrea de la Union Pacific a través de Utah, del valle de Yosemite, de Canadá, de Nuevo Hampshire y de Manhattan; y ejemplares de varias series de tarjetas estereoscópicas de la ciudad y el estado de Nueva York y de Washington. Todas ellas simbolizan el imparable progreso del siglo XIX y el deseo de reconstrucción y reunificación del país, encarnado en el desarrollo urbano de las ciudades, el avance del ferrocarril y los primeros pasos en defensa de los grandes parques naturales.

A finales de la década de 1870 y cuando la demanda de vistas estereoscópicas comenzó a decaer, Roche volvió al laboratorio y obtuvo un sinnúmero de patentes por sus invenciones, tanto en el campo químico como en el desarrollo y la mejora de equipos fotográficos: emulsiones más rápidas, placas secas de gelatino-bromuro resistentes al calor o “tropicales”, papeles para positivar ultrasensibles, ampliadoras… Convencido de que no avanzar en una disciplina no era sino retroceder, fue pionero en la carrera por la consecución de un negativo flexible contra George Eastman (1854-1932), experimentando con bases de celuloide y papel; también en el interés por lograr la fotografía en color y en el convencimiento de que en la electricidad estaba el futuro de la misma.

La cesión de sus patentes y negativos a E. & H. T. Anthony & Co., aun conservando los derechos de autor, la atribución de sus imágenes a otros artistas como Mathew Brady y la progresiva caída en desuso de las fórmulas y métodos en las que fue maestro y que se reeditaban con éxito en manuales fotográficos, contribuyeron si duda al posterior oscurecimiento y olvido de la figura de Roche, quien en los últimos años de su vida era respetado y conocido como “el Veterano”, “Papá Roche” o “el padre de la fotografía”: “hombre de vastos conocimientos tanto históricos como técnicos, que probablemente ha visto más del continente americano acompañado de su cámara que cualquier hombre vivo.”

Pese a todo, la obra Roche está presente en los más importantes museos y colecciones de Estados Unidos y Canadá, tales como el Museo George Eastman House, el Museo Metropolitan y la Biblioteca Pública de Nueva York, la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, el Museo Getty de los Ángeles, los Archivos Nacionales, el Smithsonian de Washington o el Centro Canadiense de Arquitectura de Montreal, y también en manos de destacados coleccionistas particulares.

“La aventura americana, 1870-1876. Fotografías de Thomas C. Roche en la colección del Museo Evaristo Valle” recupera su existencia y su trabajo de forma pionera en España.

Actividad subvencionada por el Ayuntamiento de Gijón y el Gobierno del Principado de Asturias.