La plenitud del vacío. Juan Ariño, pintura / Héctor Jácome, fotografía

  • Home
  • Exposiciones
  • La plenitud del vacío. Juan Ariño, pintura / Héctor Jácome, fotografía

LA PLENITUD DEL VACÍO

Juan Ariño

Todo “flota” en el vacío, que es el que, al separar las cosas entre sí, hace posible su existencia. Vacío y lleno, vacío y plenitud, forman la unidad indisoluble del universo. Este concepto positivo del vacío nada tiene que ver con el concepto nihilista de la nada y su nefasta consecuencia, tan arraigada entre nosotros, del horror vacui.

Normalmente no tenemos en cuenta el vacío. Centramos nuestra atención en la evidencia del objeto, pero como ya señaló Lao-Tse, la utilidad de un cuenco está en su vacío interior. Esa es su esencia y no el material con el que está modelado. No podemos habitar un bloque macizo, lo esencial de nuestras habitaciones es su espacio interior. Pasa lo mismo con el mundo, nada puede “habitarlo” sin su vacío.

A pesar del ya largo contacto con la estética oriental, la marginación del vacío sigue siendo frecuente entre nosotros. El soporte se suele considerar un mero fondo inerte en el que representar los objetos y casi nunca lo tratamos como una analogía del vacío, generador de la forma y a la que está inseparablemente unido. Haciéndolo así, el viejo problema de la oposición fondo/figura se desvanece y solo queda su unidad: la Plenitud del Vacío.

Tal vez, por lo dicho anteriormente, la pintura china concedió la máxima relevancia al paisaje, al que dan nombre con la unión de los ideogramas de agua y montaña. Una analogía de la vertical y la horizontal que con su oposición, a la manera del ying y el yang, generan el espacio plástico: el rectángulo.

Desde que abandonamos las cuevas, este ha sido el formato casi único de la pintura a lo largo de todos los tiempos y también modernamente ha sido el de la fotografía, la pantalla de cine y televisión y tantos otros elementos de nuestro entorno. Lejos de ser una cuestión meramente estética, como demuestra la plomada y el nivel, vertical y horizontal son un efecto de la gravedad, esa ley fundamental del universo que pone orden en todo lo que “flota” en el vacío.

Hasta aquí he tratado de explicar el título de la exposición, que a su vez pretende dar una pista sobre su contenido, pero no quiero terminar este texto sin hablar de su génesis. Todo comenzó con la exposición de Adolfo Estrada. El museo y su maravilloso jardín me produjeron la misma fascinación que la dedicación y el entusiasmo con el que la familia Basagoiti lo dirigía.

En la inauguración, en una breve conversación con los fotógrafos Pablo Basagoiti, Héctor Jácome y Nicolás Cancio enseguida surgió una sensibilidad afín. Ello me llevó posteriormente a asistir a la presentación del pequeño-gran libro Pequeñas notas para una canción de invierno, de Héctor Jácome. A la vista de sus fotografías, propuse esta exposición que fue acogida con toda generosidad por el museo.

La plenitud del vacío es el resultado de este feliz encuentro.

(Ver nota de prensa…)

-La exposición podrá visitarse entre el 20 de enero y el 30 de marzo de 2019-.