VACUO. Lucas Santiago. Joyería rural contemporánea

VACUO

Lucas Santiago.  Joyería rural contemporánea

Lucas Santiago (Tineo, 1967) estudia Joyería y Diseño en la Escola Massana de Barcelona (1985-1991), bajo la docencia de profesores como Ramón Puig Cuyás o Hans Leicht. Desde 1993 trabaja en Tineo, y desde 2008 en su nuevo Workshow donde crea y expone, un espacio interactivo entre la obra y el espectador.

Santiago vive y trabaja en el mundo rural y ese entorno es el que condiciona la mayor parte de su obra. De lo rural extrae los materiales (huesos, cuernos, maderas, piedras, etc.) y probablemente las esencias, condicionado por tantos años de permanencia en ese espacio vital; lo que hablan las piedras, los árboles y las montañas, lo que murmura la tierra, el agua y el fuego, todo esto lo mezcla con lenguajes y conceptos contemporáneos, sobre todo en lo relativo a las formas y utilizando la joyería como medio o herramienta para expresarlo.

Sus obras podrían estar sacadas de un antiguo taller, su forma de tratar los metales y el uso de técnicas y dichos materiales así lo verifica. Su instrumento es el entorno más inmediato. Sus creaciones evocan con claridad y sutileza un paisaje rural, cargado además de connotaciones de la infancia y con un sentido visual claramente contemporáneo.

En Vacuo, exposición planteada como una instalación, el continente se deshace y el contenido se diluye. Los pueblos se quedan vacíos, las casas de los pueblos se quedan vacías, las habitaciones de las casas se quedan vacías. Entre las ruinas aparecen como tesoros sin valor algunos objetos, útiles ya inútiles, restos como rastros de esa vida que ya se fue, hace mucho tiempo. Retazos de las vivencias de sus moradores que ya no volverán, ni sus hijos, ni los hijos de sus hijos, así se termina una historia que comenzó tiempo atrás, y así el desarraigo cae con todo su peso, como un velo de niebla que lo cubre todo.

Esas piezas sin valor material alguno mutan en esta exposición en quince “joyas” que se exhiben en siete antiguas mesitas con sus cajones, donde antaño se guardaba lo más preciado, lo más cercano, los anhelos y quizás los sueños de una vida mejor en otro lugar. Las ruinas que albergaron esos sueños se muestran a través de fotografías.

Alzan su voz para decirnos que no son objetos vacuos, reivindican nuestra memoria, nuestro no-olvido. Sólo ruegan un momento de atención, un pequeño espacio en nuestros corazones.

La exposición podrá visitarse del 10 de abril al 19 de junio de 2022.