Valle, revelado

Valle, revelado, comisariada por Gretel Piquer Viniegra, reúne un conjunto de once obras de Evaristo Valle -procedentes del Museu Nacional d’Art de Catalunya, Museo de Bellas Artes de Asturias, Fundación Museo Evaristo Valle y diversas colecciones particulares-, todas ellas de excepcional calidad y altamente representativas de la trayectoria artística del pintor, con el proceso creativo como hilo conductor.

Tanto las propias obras como un corpus documental de imágenes de los lienzos, que fue reunido a lo largo de los años por el mismo Valle y se custodia en el archivo de su Fundación, y que se presenta por primera vez reproducido al tamaño real de los originales, revelarán desde el trazado de las primeras versiones de los lienzos y los sucesivos cambios con respecto a estas concepciones, hasta el estado definitivo del cuadro, registrando las diversas transformaciones que Evaristo realizaría en ellos a lo largo de su vida: repintes, fragmentaciones o destrucciones.

Estas recreaciones se completan con estudios radiográficos y mediante reflectografía infrarroja gracias a la colaboración del Museu Nacional d’Art de Catalunya y de la Universidad del País Vasco y recursos digitales.

La exposición permanecerá abierta entre el 22 de diciembre de 2019 y el 27 de septiembre de 2020.

Valle, revelado

Cuando, en septiembre de 1946, Enrique Lafuente Ferrari (1898-1985) conoció a Evaristo Valle (1873-1951) y entró en contacto directo con su obra, consideró una empresa inasequible la catalogación y datación de la misma, pues el artista había trabajado sobre los mismos asuntos a lo largo de los años, muy raramente fechaba sus creaciones y la necesidad o la constante indagación en las posibilidades pictóricas de las mismas le llevó a repintarlas una y otra vez.

A lo largo de toda su trayectoria artística, Valle había documentado asiduamente sus cuadros mediante fotografías y, tras el encuentro con Lafuente, comenzó la pesquisa en su colección personal de imágenes de obras vendidas o en paradero desconocido, además de encargar nuevas reproducciones de los cuadros que tenía guardados en su estudio y de otros de factura reciente, que enviaría de inmediato en una primera remesa al historiador. Estos envíos se prolongarían desde octubre de 1946 hasta 1950. Entre los años 1983 y 1984, Lafuente Ferrari restituyó al recién inaugurado Museo Evaristo Valle todo este archivo fotográfico.

Las reproducciones, además de las copias de época firmadas por Ramón García Duarte (1862-1936), el estudio madrileño Moreno -bajo la dirección de Mariano Moreno García (1865-1925) y Vicente Moreno Díaz (1894-1954), creadores del Archivo de Arte Español- o Joaquín Ruiz Vernacci (1892-1975) -quien adquirió en 1930 el Archivo Laurent, con fondos de Jean Laurent (1816-1886) y José Lacoste- fueron obtenidas, según Evaristo, a partir de “clichés antiguos que conservo por milagro”, como las placas realizadas en 1921 por el amateur Francisco Pérez-Cisneros (1979-1934), por entonces cónsul de Cuba en Gijón y también pintor, para ilustrar Vida y arte de Evaristo Valle, un estudio encargado al crítico José Francés (1883-1964) por una casa editorial barcelonesa que no llegaría a publicarse. Los positivados originales de estos clichés se exhibieron a finales del mes de octubre de ese año en el salón-bar de la sede del Club de Regatas en la calle Corrida de Gijón.

De cada cliché, antiguo o nuevo, se obtuvieron dos copias, que Valle numeró con la misma cifra, con el fin de quedarse una de ellas y así saber de qué cuadro le hablaría Lafuente. El propio autor afirmó que las fechas que asignó a cada pintura en ellas eran aproximadas.

El análisis de estas imágenes fundamenta la exposición Valle, revelado, pues el conjunto de once obras reunidas en la muestra, representativas de todas las etapas de la carrera del pintor, y la documentación fotográfica asociada a los mismas permiten seguir el proceso creativo del artista, desde el trazado de las primeras versiones de los lienzos y los cambios con respecto a estas concepciones originales, hasta el estado definitivo de los cuadros, registrando las diversas transformaciones que Evaristo realizaría en ellos a lo largo de su vida.

Transformaciones que se documentan ya en sus producciones más tempranas -durante los últimos años de su estancia en París en la primera década del siglo XX y los inmediatamente posteriores a su regreso definitivo a Gijón, en 1911-, y se convertirían en recurrentes durante los años 1920, con la búsqueda de una “totalidad de la visión” directamente relacionada con los presupuestos del paisaje post-expresionista europeo del momento. Finalizada la Guerra Civil, la escasez de lienzo con el que trabajar obligaría a Valle a fragmentar telas de grandes dimensiones para sus series de cuadritos comerciales y a repintar composiciones completas.

Sobre todos los cuadros de Valle, revelado y muchos otros, las imágenes cuidadosamente atesoradas por Evaristo -unidas a las fuentes literarias, los repintes a simple vista o los escasos análisis radiográficos- aportan, en anotaciones de la mano del propio creador, una interpretación de los motivos representados, títulos originales y descripciones de los múltiples matices del colorido y su riqueza, por más que, como confesó a Lafuente Ferrari, “las fotografías no son buenas. No corresponden a lo que todo es color y armonioso. No existen en los cuadros esas durezas de blancos y negros empastados; sino carmines, ocres, verdes, azules, amarillos, grises, que llenan toda la tela sin dejar sitio vacío y todo enlazado, sin que sobresalga uno de los otros. En fin, como usted conoce ya mi pintura, ante ellas, sabrá deducir”.

Catálogo ya disponible: Más info aquí: https://evaristovalle.com/valle-revelado-catalogo-de-la-exposicion/

Gretel Piquer Viniegra

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