“Adiós, palomas”, por Gretel Piquer Viniegra

04Nov
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Cuando comencé mi estudio sobre Evaristo Valle, lo hice con la etapa de su vida y obra comprendida entre 1911 y 1919: un trabajo de investigación que me sirvió para la obtención de la Suficiencia Investigadora, que era el paso previo a preparar la tesis doctoral, que vendría después.

De todas las obras de Valle que catalogué en esa ocasión, mi favorita era “Las palomas” (c. 1918): un cuadro que había sido el preferido del propio pintor y de los críticos de su obra entre los años 1918 y 1919. En paradero desconocido, por los menos “Las palomas” había aparecido reproducido en color en la revista “La Esfera” en 1919. Esa fotografía del cuadro fue la portada de mi trabajo de investigación y lo usé en cuantos artículos y presentaciones salieron de él.

En 2016, poco después de la defensa de mi tesis, salió a subasta un cuadro de Valle: “El caserío” (c. 1922). Al verlo en la prensa, el perfil de las montañas me resultó familiar. Sí, de todo lo que tiene el cuadro, el perfil de las montañas (¡!). En mi descargo, recordemos que acababa de leer la tesis y que había que ir preparado para cualquier pregunta. Empecé a compararlo con otros paisajes de Valle y ¡ahí estaban las montañas, el árbol, el caballito marrón, la vara de hierba y hasta la casa, aunque algo disfrazada, de “Las palomas”!

Pero, ¡qué bajón! Yo quería haber encontrado “Las palomas” intacto, no debajo de otro cuadro que, además, había reconvertido esa escena tan acogedora en la síntesis “fría”, “nítida” y “pulida”  que caracterizaba la nueva moda pictórica del Realismo Mágico europeo. Lo cual está muy bien, pues demuestra que Valle estaba al cabo de la calle de cualquier novedad artística y social internacional, y no encerrado en su estudio, literal y figuradamente.

Cuando pudimos observar por primera vez bien y de cerca el cuadro actual, es decir, “El caserío”, antes de incluirlo en la exposición “Valle, revelado”, no era nada fácil “ver” que “Las palomas” estuviese debajo. En otros cuadros de Valle los repintes se aprecian bien a simple vista: por ejemplo, la capa pictórica se hunde en el contorno de las figuras de estratos inferiores.

Esta semana, gracias a la colaboración de la Clínica El Molinón y el doctor Pedro García, radiólogo, “Las palomas” ha podido ser estudiado con rayos X. Y, ahora sí, ahí está el chico de nuevo, en el centro del cuadro, rodeado de palomas. Sin duda, es un auténtico mago, porque a la muchacha que lo mira ni siquiera le pesa la ferrada que lleva en la cabeza.

En el fondo, es un buen final para esta historia: hace ya unos cuantos años me propuse encontrar “Las palomas” y lo he encontrado.

Gretel Piquer Viniegra

Octubre de 2020

En la imagen izquierda:
Evaristo Valle
Las palomas, primer estado de El caserío, c. 1918
Imagen obtenida de la portada de La Esfera, 13 de septiembre de 1919.
Archivo Fundación Museo Evaristo Valle

En la imagen de la derecha:
Evaristo Valle
El caserío, c. 1922
Óleo sobre lienzo, 100 x 90 cm
Colección particular.

Bajo estas líneas, Gif a patir de la radiografía de El caserío y la reproducción de Las palomas
Radiografía: Pedro García, Clínica Molinón (2019)
@ Fundación Museo Evaristo Valle