Museo Evaristo Valle… todo el año

28Feb
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Una de las preguntas que con más frecuencia nos hacen quienes vienen a visitarnos, y también los que aún no lo han hecho, es: “Ah, ¿pero el Museo está abierto?”. Sí, el Museo Evaristo Valle está abierto todo el año, con horarios específicos dependiendo de la estación (actualmente, horario de invierno: de martes a viernes, de 10 a 13 horas y los sábados y domingos de 12 a 14).

A esta pregunta está dedicada la campaña publicitaria “Museo Evaristo Valle… todo el año”, para la que hemos creado cuatro carteles distintos, cada uno de ellos dedicado a una de las estaciones, que ya han comenzado a rotar por los mupis de la ciudad. En cada cartel, un detalle de una obra de Evaristo Valle, un rincón de los Jardines Históricos del Museo captado por la fotógrafa Estrella Sánchez y uno de los pensamientos que Valle solía plasmar en sus escritos.

Hoy les presentamos el cartel dedicado al invierno. A la izquierda está Cefera, el nombre que Evaristo le dio a la más joven de Las tres brujas que pintó hacia 1945. Es tal vez una de las figuras más hermosas de Valle y, al contemplarla con detenimiento, nos habla de la maestría del artista, pues las manchas de color que la componen se funden con el fondo de la obra, dando la sensación de que el cuerpo emerge del lienzo. Es gracias a los trazos negros, aparentemente anárquicos pero geniales, que se concreta ante nuestra mirada y también nos mira, pudiendo esfumarse en cualquier momento.

La postura de Cefera se relaciona con la del Fauno danzante que guarda los jardines, una copia en terracota del conservado en la Galería de los Uffizi que fue traída por María Rodríguez del Valle, sobrina del pintor y fundadora del Museo, y su marido José María Rodríguez como recuerdo de su viaje de novios en 1912. Tanto Cefera como el Fauno están envueltos en una luz gris, cuyo carácter invernal acentúan las ramas desnudas de la Magnolia soulangeana, que en pocas semanas se cubrirán de enormes flores rosas.

El cartel invita a “Experimentar todo el año” el Museo, con relación a la frase de Valle: “¿Si en las ciencias vuelan los hombres, cómo no han de volar también en las artes?”, porque las brujas pueden volar, como en la obra de Goya, a quien tanto admiraba Evaristo, pero la bruja de aldea en la obra de Valle es siempre la mujer sabia, guardiana de un conocimiento ancestral, de la literatura oral a la farmacopea, que transmite de generación en generación.

Así pues, vengan a visitarnos, experimenten y echen a volar su imaginación… todo el año.